Ocaña, retrato intermitente(Ventura Pons, 1978) no es sólo un documental sobre este original pintor andaluz afincado en Barcelona. La vida y obra de este artista y activista lgtbQ (antes de que se extendiese el término queer) es uno de los actos políticos más transgresores, creativos y lúcidos de los primeros años de la transición.
Os dejo dos fragmentos de la película (indispensable verla y atender a todas y cada una de las palabras de este visionario autodidacta): “Procesión de la Macarena en Barcelona” y “La diosa Ocaña revolucionando las Ramblas”.
Desde aquí quiero agradecer a las chicas que han organizado este LadyFest en Madrid el enorme regalo que nos han hecho. Han sido 4 días muy intensos, llenos de descubrimientos musicales, políticos, personales…
Imposible resumir todas estas experiencias compartidas, así que os dejo simplemente unos trazos gruesos.
La performance drag king, la cultura butch y toda reapropiación femenina de la masculinidad es un ejercicio político que pone de manifiesto cómo tanto la masculinidad como la feminidad son prótesis identitarias, modos de habitar el cuerpo aprendidos que podemos (y debemos) trastocar.
Actualización 22-05-08:
Judith Halberstam presentó la edición en castellano de Female Masculinity, publicado originalmente en 1998 y traducido por Javier Sáez (autor, entre otras cosas, de la imprescindible web Hartza) en el salón de grados de la facultad de CC. Políticas y Sociología de la UCM.
En esta obra, la autora traza una trayectoria histórica de las masculinidades femeninas, basándose en los estudios culturales, la teoría sociológica y documentos como cartas, diarios personales, fotografías, novelas… además de su propio trabajo y experiencia.
Destaco algunas de las múltiples ideas que la autora compartió con nosotras:
El primer espacio de reconocimiento de las masculinidades femeninas es el psicoanálisis. Sin embargo, Freud no lo consideraba una patología, dado que la feminidad es en sí una patología, sino la única manifestación posible de la genialidad y la excepcionalidad de los (supuestamente neutros) seres humanos habitando cuerpos de mujer.
La jerarquía de las relaciones de género está presente de un modo muy potente en estos intentos de trastocar los roles e identidades asignados. Ante el concepto “mujer masculina”, el imaginario social identifica inmediatamente a una bollera camionera, una butch. Tras esta explicación unívoca y clara se oculta una fuerte invisibilización e indiferencia que contrasta con el caudal de referentes sociales (bromas, películas, personajes…) que moviliza el concepto “hombre femenino”.
Resulta muy significativa la historia de Anne Lister, que la autora analiza en su obra. Esta aristócrata del siglo XVIII es una de las primeras mujeres masculinas de la que se conserva un diario en el que cuenta con todo detalle sus prácticas sexuales con mujeres casadas de su clase. Resulta muy interesante el hecho de que Lister en ningún momento se identifica como lesbiana (”invertida” era el incipiente término para designarlas) ni tampoco muestra ningún tipo de sentimiento de comunidad, ni con sus compañeras sexuales ni con otras mujeres masculinas de la época. Halberstam remarca, a través de este ejemplo, como es posible rastrear transhistóricamente la masculinidad femenina, pero no así el lesbianismo ya que este concepto tal como hoy lo entendemos surge en una época reciente.
La masculinidad es, por supuesto, una construcción cultural inserta en un momento sociohistórico determinado. A la construcción del modelo de masculinidad moderna hegemónica, como señalaba Javier Sáez, ha contribuido también la masculinidad femenina. Además de como negación fundamental de lo femenino, esta masculinidad se construye en oposición a los varones no-blancos y no-burgueses. También la masculinidad femenina y la respuesta social ante ella está fuertemente racializada. Las mujeres negras en Estados Unidos han estado, de hecho, masculinizadas y construidas en oposición a la feminidad blanca burguesa.
La publicación de Female Masculinity en EEUU provocó un fuerte debate. Uno de los más previsibles fue la discusión sobre los límites entre el transgenerismo o transexualidad y la masculinidad femenina. La acogida de la obra por buena parte del movimiento feminista estadounidense fue muy negativa, al considerar que las expresiones masculinas en mujeres suponen un intento por “emular al opresor” y adquirir, en cierto modo, sus privilegios.
Sin embargo, y desde una perspectiva más cercana a la teoría queer, la masculinidad femenina puede entenderse como una manifestación de la multiplicidad de categorías sexuales/genéricas. En un sistema de categorización rígido, binario, exclusivo y excluyente, esta estrategia de trastocación y reapropiación parece más efectiva que la utópica idea de romper el sistema mediante la disolución de las categorías “masculino” y “femenino”.
El próximo fin de semana tendrá lugar en Madrid el LadyFest Spain, un festival “feminista, DIY, autogestionado, non-profit, no sexista, no xenófobo, trans+queer friendly.” Los LadyFest, siguiendo el espíritu de las riot grrrls, visibiliza la creación, autogestión y política de mujeres. Como (dicen que) dijo Emma Goldman, tu revolución no me interesa si no puedo bailar.
En torno a los conciertos habrá exposiciones, recital de poesía, charlas, cine, talleres… Ya me he apuntado al de autodefensa feminista, autogestionar tu corte de pelo y… ¡Drag King!
luki: …mmmm lo dudo mucho…las colgarían del clítoris a todas y encima …por la gloria de Alá! los...
Gaelia: Por cierto! Ya tenemos un pequeño vídeo de la acción disponible, por cortesía de P.:...
neny_cancion_elfica: Elfen lied es la mejor serie de gore que he visto, a mi me lo paerece x lo menos. Ademas el...
Estoy leyendo...
Recopilación de textos fundamentales traducidos al castellano en torno a los estudios postcoloniales y estudios de la subalternidad. La obra está editada bajo licencia creative commons y os la podéis descargar en la web de Traficantes de Sueños.