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Japonesas disidentes: Kogals & Super Gals!

No Comment // Written on Mar 15, 2008 // Antropología, Japón, Sociedad Global

Hace un tiempo descubrí la cultura japonesa de las kogals (kogyaru en japonés). Lo primero que pensé fue que eran el mayor ejemplo de imperialismo cultural y frivolidad: chicas japonesas pintándose la cara de marrón, poniéndose unas plataformas altísimas, obsesionadas con los bolsos de marca y vistiéndose para parecerse lo más posible a las protagonistas de O.C. o Dawson crece.

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Después de leer el interesante artículo de Laura Miller “Those Naughty Teenage Girls: Japanese Kogals, Slang, and Media Assessments” y de engancharme al anime Super Gals! he cambiado radicalmente de opinión; por increíble que parezca, la cultura Kogal tiene un gran parecido con las Riot Grrrls!

En una sociedad como la japonesa, en la que los mandatos de género están claramente definidos y donde la actitud de las mujeres ha de ser sumisa, obediente, tímida, respetuosa, silenciosa…, las adolescentes kogals suponen un intento (deliberado o no) de romper con la heterodesignación, una crítica a los roles de género, una parodia performativa de la pureza étnica y una toma de control sobre su propia sexualidad. En palabras de Laura Miller, “kogal no es simplemente una moda sino una performance que sintetiza diversas formas de resistencia, desde el uso del lenguaje hasta el comportamiento y las manifestaciones corporales. (…) El lenguaje y comportamiento [de las Kogals] socava los modelos de decoro usados para evaluar y controlar a las mujeres.”

Ran Kotobuki, la protagonista de Super Gals! -autoproclamada la reina de Shibuya- ejemplifica muchos de los aspectos que la antropóloga lingüística describe en el citado artículo: la utilización de un código lingüístico propio, la autoreferencialidad y fuerte sentimiento identitario, el rechazo al modelo japonés de salaryman, el desprecio absoluto a la autoridad -reperesentada en la figura del profesor y del agente de policía-, la independencia y autonomía, la naturalidad con la que hablan de su sexualidad…

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Os dejo con el primer episodio de Super Gals! (desgraciadamente, doblado al inglés) donde, además , se trata el polémico tema del enjo kôsai, muy asociado a las kogals.

Fragmento de “La mano izquierda de la oscuridad”

2 Comments // Written on Feb 14, 2008 // Antropología, Libros, SciFi & Fantasy

Ursula K. LeGuin es una de las mayores escritoras de ciencia ficción y fantasía de todos los tiempos, ganadora de los más prestigiosos premios de estos géneros, entre ellos 5 premios Hugo y 5 Nebula. Además de su análisis detallado de las relaciones sociales, desde una perspectiva netamente antropológica -es hija de Alfred Kroeber-, la nota constante en su obra es la mirada feminista.

La mano izquierda de la oscuridad (Minotauro, 2000 [1973]) forma parte del ciclo Hainish; este universo habitado por múltiples razas humanoides descendientes de un único planeta sirve a la autora para reflexionar sobre la organización social y, especialmente, sobre las relaciones de género. La población que habita el mundo de Gueden se caracteriza por ser hermafrodita o, más concretamente, por ser neutra sexualmente durante la mayor parte del ciclo de 26 días. En la fase de kemmer (”celo”) estos seres manifiestan las características sexuales de varones o mujeres de manera totalmente aleatoria a lo largo de su vida.
¿Qué implicaciones puede tener esto para la organización social? Según las reflexiones de Omg Tot Oppong, investigadora del primer descenso ecuménico en Gueden/Invierno (p. 108-9):

Considérese: Cualquiera pueda cambiarse en cualquiera de los dos sexos. Esto parece simple, pero los efectos psicológicos son incalculables. El hecho de que cualquiera, entre los diecisiete y los treinta y cinco años, aproximadamente, pueda sentirse “atado a la crianza de los niños” (como dice Nim) implica que nadie está tan “atado” aquí como pueden estarlo, psicológica o físicamente, las mujeres de otras partes. Las cargas y los privilegios son compartidos con bastante equidad: todos corren los mismos riesgos o tienen que afrontar las mismas decisiones. Por lo tanto nadie es aquí tan libre como un hombre libre de cualquier otra parte.
Considérese: No hay imposición sexual, no hay violaciones. Como en la mayoría de los mamíferos no humanos, el coito implica una invitación y un consentimiento mutuos; de otro modo no es posible. La seducción es por supuesto posible, pero sólo con un extraordinario sentido de la oportunidad.
Considérese: No hay división de la humanidad en dos partes: fuerte/débil, protector/protegido, dominante/sumiso, sujeto de propiedad/objeto de propiedad, activo/pasivo. En verdad toda esta tendencia al dualismo que empapa el pensamiento humano se encuentra aminorada, o cambiada, en Invierno.
Lo que sigue ha de incluirse en mis directivas últimas: cuando uno se encuentra con un guedeniano no puede comportarse, ni deberá hacerlo, como un ser bisexual normal; esto es considerar al guedeniano hombre o mujer, y adoptar uno mismo el rol opuesto correspondiente, de acuerdo con las propias expectativas acerca de la estructura o interacción posibles entre personas del mismo o de distinto sexo. Todas nuestras formas de interacción sociosexual son aquí desconocidas. No les es posible a los guedenianos entrar al juego. No se ven a sí mismos como hombres o mujeres. Sí, ni siquiera alcanzamos a imaginarlo y ya lo rechazamos como imposible. ¿Qué es lo primero que preguntamos cuando nace un niño?
Sin embargo los guedenianos no son neutros. Son potenciales o integrales. No habiendo en mi idioma el equivalente del “pronombre humano” karhidi, y que se refiere en todos los casos a la persona en sómer, diré “él” por las razones que nos llevan a emplear el pronombre masculino refiriéndonos a un dios trascendente: es menos definido, menos específico que el neutro o el femenino. Pero esta recurrencia del pronombre masculino en mis pensamientos me hace olvidar constantemente que el karhíder con el que estoy no es un hombre, sino un hombre-mujer.

Conocimiento y poder :: La Antropología al servicio de la guerra

2 Comments // Written on Dec 09, 2007 // Antropología, ContraInformación, Sociedad Global

Ha costado muchos años desligar la Antropología del colonialismo; por mucho que nos desagrade, lo cierto es que mi querida ciencia social nació directamente impulsada por la necesidad de las potencias coloniales europeas de conocer las pautas culturales y estructuras de organización social de las poblaciones a las que se imponían, explotaban, expoliaban, oprimían… vamos, de los pueblos colonizados.

[La foto muestra a Malinowski con un trobriandés anónimo. Aunque el bueno de Bronislaw no es el mayor ejemplo de antropólogo al servicio de los intereses imperialistas de su gobierno, creo que su pose refleja a la perfección "el espíritu de la época."]
Podéis imaginar mi horror cuando descubrí, a través del periódico ADN, la noticia publicada en The New York Times bajo el título “El ejército recluta a la antropología en zonas de guerra“. Pues sí, aunque parezca increíble, el ejército estadounidense ha puesto en marcha un programa, el Human Terrain System, para comprender a las poblaciones nativas de Irak y Afganistán y, así, poder vencer militarmente.

No es la primera vez que ocurre. Durante la II Guerra Mundial, el gobierno de EEUU encargó a la antropóloga Ruth Benedict un estudio sobre la cultura japonesa que resultase útil para una ocupación más eficaz del país. A diferencia de las valientes profesionales de Human Terrain System, Benedict, nunca viajó a Japón, pero publicó un interesantísimo libro, El crisantemo y la espada. También se dice que esta estrategia bélica se usó durante la guerra de Vietnam y en las múltiples ocupaciones, golpes de estado e injerencias político-militares varias en América Latina.

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Al menos no soy la única asustada con este uso espúreo, cruel y absurdo de la Antropología. La revista Wired recoge el intenso debate que ha provocado la noticia entre diversas asociaciones de Antropología, en el que están posicionándose desde una asociación creada ad hoc para condenar esta práctica, hasta la prestigiosa American Association of Anthropology, quienes en 5 razones y con un lenguaje política y antropológicamente muy correcto, condenan absolutamente el programa Human Terrain System.

La opinión del Pentágono no hace falta que la recoja, ¿verdad? Y tú, ¿qué opinas?

PD. Gracias a mi Heroína de lo Periférico por hablarme de la noticia, vía MundoReal.

Reassemblage (1982) Trinh T. Minh-ha

3 Comments // Written on Nov 12, 2007 // Antropología, Creación

Me resulta muy difícil reseñar esta película de Trinh T. Minh-ha (ésta es una buena aproximación, en inglés), en la que la autora trata, mediante la experimentación audiovisual, temas como la otredad o el lugar del sujeto/objeto investigador y de los sujetos/objetos investigados.

Se me ha quedado grabada en la memoria una parte de la narración, que traduzco y cito no textualmente:

Un antropólogo vuelve durante dos semanas, acompañado por su mujer -ginecóloga-, al poblado africano en el que realizó su trabajo de campo. “Yo siempre paso mucho tiempo en el campo. -les dice a sus colegas en la Universidad.- Si no pasas suficente tiempo en el campo, no puedes hacer una buena investigación.” Por la noche, en la puerta de la cabaña del antropólogo, uno de los aldeanos cuenta una historia; otro toca música en un laud improvisado; el etnógrafo duerme al lado de su grabadora encendida.

Cuerpos sexuados / Sexing the body

1 Comment // Written on Nov 04, 2007 // Antropología, Feminismos, Libros, Queer

El subtítulo de esta obra, La política de género y la construcción de la sexualidad, deja claro lo que su autora, Anne Fausto-Sterling, una de las gurús de la posmodernidad feminista (cosa que a algunos les da más miedo que la III Guerra Mundial, juas juas) lleva a cabo en este libro.

Cuerpos sexuados. Fausto-Sterling

Resulta muy interesante que este ejercicio de deconstrucción de las identidades sexuales binarias, fijas y excluyentes lo realice, precisamente, una bióloga que conoce de primera mano la perspectiva científica y androcéntrica sobre los cuerpos. Como la propia autora reconoce, las feministas hemos tendido hasta hace relativamente poco a eludir el debate sobre el sexo físico, biológico, amparándonos en la tranqulizadora oposición de sexo=naturaleza vs género=sociedad. Esto ya no resulta posible ya que “sólo nuestra concepción del género, y no la ciencia, puede definir nuestro sexo. Es más, nuestra concepción del género afecta al conocimiento sobre el sexo, producido por los científicos en primera instancia.”

El hilo conductor del libro es la revisión crítica de la concepción y tratamiento de los cuerpos intersexuales; cómo, bajo la apariencia de una cuestión médica, se esconde el control biopolítico de una sociedad que no tolera la ambigüedad.

Falométrica

(Malamente) copiado de Fausto-Sterling, Anne (2006) Cuerpos sexuados. Ed. Melusina, p. 81

Sobre anchoas, fábricas y mujeres

No Comment // Written on Nov 01, 2007 // Antropología, Personal

Hace dos años hice un conato de investigación respecto al trabajo femenino en Santoña. En este municipio de Cantabria, todo gira en torno al mar. Los hombres se suben a los barcos pesqueros, los hombres subastan la pesca en la lonja, los hombres se quejan a la cofradía y toman café en los bares de la dársena.
¿Qué hacen las mujeres? La mayoría, trabajan en las fábricas de conservas de anchoa (bocarte, le llaman allí). Buena parte del trabajo lo realizan de pié, dobladas sobre las mesas cortando y sobando (se dice así) los filetes de anchoa.

Fábrica de anchoas

También trabajan en la línea de envasado, rellenando las latas.

Línea de envasado en la fábrica de anchoas

En la línea, no pueden hablar entre ellas. Todo está dispuesto de tal modo que los únicos movimientos posibles sean bajar la cabeza y rellenar latas.

Por supuesto, la contratación es de lo más precaria e injusta. Además, manejan una categoría (que las antropólogas llamaríamos emic) que determina el grado de precariedad de estas mujeres: si son “largas” (hábiles y rápidas procesando la anchoa) aún pueden aspirar a un contrato fijo-discontinuo, pesro si son “cortas”…

Desde hace ya unos años, las costeras del bocarte son cada vez peores, por la esquilmación de este recurso.

¿Qué será de las mujeres de Santoña?

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