Supongo que todxs lxs antimilitaristas sentimos la misma debilidad por el EZLN. Y es que no es lo mismo. Vale, supongo que habrá gente que piense que sí es lo mismo, pero con la mejor estrategia de publicidad global de la historia. A mí me tienen convencida. Y aunque evidentemente estén a tantos años luz de superar la discriminación hacia las mujeres como el resto de los mortales, también me tienen convencida de que las mujeres zapatistas tienen mucho que decir. Y lo dicen:
Hablamos de los derechos que las autoridades nos han quitado a los indígenas y a las mujeres (…) Hablamos también de los derechos que a las mujeres nos han quitado nuestras comunidades, nuestros maridos, nuestros hijos, nuestros padres, incluso nosotras mismas.
(Memorias del encuentro-taller “Los derechos de las mujeres en nuestros usos y costumbres.” San Cristóbal de las Casas, Mayo 1994)
La reivindicación de la autonomía y los usos y costumbres en Chiapas presenta muchas contradicciones para las mujeres indígenas y mestizas, con las que ellas están trabajando. Hay numerosos artículos sobre este tema, como el de Consuelo Sánchez (aquí).

Las razones por las que las mujeres chiapanecas se unieron masivamente al EZLN parecen claras. La guerrillera Isadora lo explica así:
Hablé con el subcomandante Marcos y le dije que si no me aceptaban, no descansaría hasta estar en el ejército o si no moriría por las palizas de mi tío.

En Marzo de 1993 (9 meses antes del alzamiento) el Comité Clandestino Revolucionario Indígena aprueba la Ley Revolucionaria de Mujeres (disponible, por ejemplo, aquí). Marcos afirma que “el primer alzamiento del EZLN fue en marzo de 1993 y lo encabezaron las mujeres. No hubo bajas y vencieron.”
Uno de los momentos más memorables (simplemente por tratarse de un acto político en pleno DF pero… imagínense el trabajo que hay detrás) fue la intervención de la comandanta Esther en el Congreso, el 28 de marzo de 2001. El discurso entero está disponible aquí, pero quiero resaltar una frase:
Mi nombre es Esther, pero eso no importa ahora. Soy zapatista, pero esto tampoco importa en este momento. Soy indígena y soy mujer, y eso es lo único que importa ahora.
Las viñetas (cartones) del periódico La Jornada del día siguiente son muy expresivas y se pueden ver aquí.
